Un buen retoque no borra el rostro. Reduce distracciones pequeñas y conserva señales que hacen reconocible a la persona: textura fina, líneas normales y el borde natural de los ojos.


El cabello, los audífonos y el fondo quedan fuera de la máscara.
Empieza por la máscara
El control más importante no es la intensidad. Es la selección. Una máscara útil cubre mejillas, frente y cuello sin tocar cejas, labios, cabello ni ropa. Revisa el contorno en varios fotogramas, no solo al principio del clip.
Reduce textura, no identidad
Comienza con un preajuste ligero. Sube Intensidad hasta que las manchas de compresión y la textura desigual dejen de distraer. Después devuelve detalle fino con Restauración de detalle. Si las líneas de expresión desaparecen por completo, te pasaste.
Trata brillos y rojeces por separado
Un brillo fuerte no es lo mismo que un poro. Una zona roja tampoco. Corregir todo con más desenfoque aplana la cara. Usa los controles de brillos o rojeces antes de aumentar el suavizado general.
Prueba diez segundos
Exporta una sección corta con movimiento, giro de cabeza y cambios de luz. Mírala en el editor donde terminarás el proyecto. La exportación por rango evita procesar una entrevista completa para descubrir que la máscara necesitaba un pequeño ajuste.
Flujo rápido con VanityFilter
- Abre un clip o arrastra una carpeta.
- Revisa la vista previa y el conteo de rostros.
- Elige un preajuste y ajusta Intensidad.
- Activa la vista de Máscara para comprobar límites.
- Exporta una prueba corta.
- Cuando el resultado funcione, exporta el clip completo en H.264 o ProRes.
Cuándo no conviene suavizar
Si el rostro ocupa pocos píxeles, está cubierto por una mano o aparece desenfocado, el retoque aporta poco. VanityFilter omite rostros demasiado pequeños y desvanece la máscara cuando pierde una detección. Es preferible dejar un fotograma intacto que aplicar una selección inestable.
Prueba el flujo con tu material
VanityFilter funciona en Windows y procesa todo localmente.